Si el dinero es lo único que te está deteniendo de ir a terapia, vale la pena preguntar antes de descartarlo. La tarifa de Q400 (individual) o Q650 (pareja) no es un número cerrado: cuando el presupuesto no alcanza, se conversa y se ajusta. Aquí el dinero no tiene la última palabra.
Cómo funciona esto en la práctica
Preguntar por el precio antes de dar el paso es una de las razones más comunes por las que alguien nunca llega a la primera cita —y es una pregunta legítima, no algo de qué avergonzarse. La diferencia está en preguntar directamente en vez de asumir que no hay opción: muchas veces la conversación sobre el presupuesto termina siendo mucho más simple de lo que parecía desde afuera.
Cómo se llega a un acuerdo
El acuerdo se arma en una conversación directa por WhatsApp, antes de la primera cita, sin formularios ni trámites de por medio: se plantea la situación y se busca un monto que funcione para ambos. Cada acuerdo es distinto porque cada situación también lo es.
Lo que sí se mantiene igual
Ajustar el costo no ajusta la seriedad del acompañamiento. La atención es la misma, haya acuerdo de por medio o no.