Q400 por sesión suena a mucho hasta que lo comparas con lo que ya estás pagando por el mismo problema, solo que de otras formas: discusiones que no avanzan, ansiedad que no baja, decisiones que se posponen porque algo emocional sigue sin resolverse. Ese costo no aparece en un estado de cuenta, pero se paga todos los días.
Cómo pensar el costo distinto
Q400 vale la pena medirlo frente al costo real de seguir cargando, sin resolver, lo de siempre: eso que se filtra al trabajo, a la pareja, al sueño. Ese gasto invisible casi nunca se nombra, pero ahí está, mes tras mes.
Lo que sí se puede esperar, y lo que no
No hay una promesa de "en X sesiones vas a estar bien". Cada proceso avanza distinto, según se trabajen las herramientas también fuera del consultorio. Lo que sí suele cambiar, con el tiempo, es tener un espacio semanal donde la emoción detrás del problema por fin se nombra y se trabaja, en vez de acumularse.
Algo se repite mucho, sesión tras sesión: la terapia rara vez resuelve todo de una sentada, y en cambio el mismo conflicto de siempre deja de disfrazarse de problema nuevo cada semana.