Perder el trabajo no solo afecta el ingreso: también cambia cómo te ves a ti mismo dentro de tu propia casa. El desempleo trae una caída de autoestima que muchas veces se disfraza de mal humor, apatía, o distancia con la pareja.
Lo que pasa puertas adentro
Quien se quedó sin trabajo puede sentir que ya no aporta, aunque siga sosteniendo la casa de otras formas. Del otro lado, la pareja que sí trabaja acumula resentimiento sin decirlo abiertamente. Y la búsqueda de empleo termina viviéndose en soledad, cuando en realidad debería ser un proceso acompañado.
Qué ayuda de verdad
El trabajo en terapia se concentra en sostener la autoestima y la relación mientras llega el próximo empleo, para que cuando llegue, no encuentre a una pareja ya desgastada por el silencio.