Cuando un hijo universitario está bajo presión académica, la peor ayuda suele venir con buena intención: preguntarle por las notas todos los días. Un espacio para hablar del miedo a fallar, sin que se sienta como un examen más, pesa mucho más que otra pregunta sobre calificaciones.
Señales de que ya pasó de estrés normal a algo más
- Deja de dormir bien antes de cada entrega o examen.
- Se aísla de amigos y familia por semanas seguidas.
- Habla de "no servir para esto" con más frecuencia de la que parece normal.
El rol de la familia
Separar el rendimiento académico del valor de la persona importa más que bajar las expectativas. Suena obvio, pero es de lo que más cuesta sostener en el día a día, y es justo ahí donde la terapia familiar trabaja, con calma y sin culpar a nadie.