Un divorcio no tiene que dejar a los hijos en medio del conflicto, pero eso no pasa solo: hay que trabajarlo. La terapia familiar durante un divorcio busca justo eso: que la ruptura quede entre los papás, sin que los hijos tengan que cargarla también.
Lo que los hijos sí notan en un divorcio
Aunque los papás crean que lo están manejando bien, los hijos perciben la tensión: comentarios de un padre sobre el otro, preguntas incómodas para "ponerse de su lado", cambios bruscos de rutina sin explicación. Lo que no se habla con ellos, igual lo sienten.
Cómo ayuda la terapia familiar en este momento
Damos un espacio seguro para que los hijos expresen lo que sienten, sin miedo a "traicionar" a ninguno de los dos papás. Ayudamos también a que los papás se comuniquen sobre los hijos sin que la conversación se vuelva una extensión de su propio conflicto. Y acompañamos la adaptación a la nueva rutina, las dos casas, los nuevos horarios, para que se sienta menos como pérdida y más como un cambio que se puede manejar.
En mi experiencia acompañando familias en este proceso, presencial en Guatemala o en línea, lo que más protege a un hijo durante un divorcio es que sus papás, estén juntos o no, sigan actuando como equipo cuando se trata de él.